Al instante

[Vía Diario de Sevilla, Francisco Andrés Gallardo] En Antena 3 han retirado esa tómbola de Rico al instante por bajísimos índices de audiencia y, me imagino, por discreto resultado de la caja. Había que dejarse una pequeña pasta en sms que no todos los incautos estaban por la labor de apoquinar. La gente es ingenua, pero no tan tonta del culo, como creen algunos directivos televisivos. Pero Telefónica se ha sumado a esta moda de engatusar con dinero rápido y fácil de las cadenas y en estos días emite una serie de anuncios en los que unos descerebrados comienzan a mandar mensajes de pago porque están seguros de que se convertirán en millonarios de inmediato. Uno de esos spots lo protagoniza una mujer que encarga el doble de comida que la necesaria, sólo para aparentar: un dibujo de las sobreabundancias despilfarradas de tiempos no tan lejanos.

La tele alentó en todos estos años pasados de jijijajás a aspirar a la fama instantánea y ahora, con esta crisis que no tiene nombre, a la fortuna repentina. La cuestión es hacer creer que por la cara, por un toque de chiripa flautista, cualquiera puede cumplir su sueño sin esfuerzo, sin preparación. Sin darse cuenta. Y “ya”. Rápido y sin mover un músculo, como aquellos estimuladores eléctricos de las teletiendas que decían adelgazar al vago espectador a base de calambrazos tiritantes.

Una de las razones psicológicas que han agravado esta ruina general, este cielo de Astérix que se nos cae en las cabezas, procede de esa ilusión (qué digo, exigencia) de lograr todo al instante, convicción que se enfrenta a la realidad de que todo cuesta, como la fama. Sin esfuerzo y sin el tiempo necesario no se logra nada. Ni siquiera ser millonario. Lo que también ocurre es que las mismas cigarras de antes piden sacrificios a los mismos que ya sabían lo que eran las fatigas en aquellos tiempos de tócame Roque.

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